Faro de Vigo

Los drones que vienen en Galicia

La aceleradora BFAero centra 54 proyectos que incluyen UAV bomberos, para servicios de paquetería, sanidad o a base de nuevos materiales

La primera aceleradora aeronáutica gallega llega con propuestas únicas para los drones que vienen en la comunidad. Desde nuevas tecnologías o materiales a UAVs para repartir paquetes, apagar incendios, el sector sanitario o luchar contra plagas. De las 54 ideas (ocho de ellas de firmas viguesas), 48 se votaron de forma pública hasta ayer.
Drones para apagar incendios, luchar contra la avispa velutina, repartir paquetes, con materiales novedosos, sensores únicos... La Business Factory Aero (BFAero), la primera aceleradora aeronáutica gallega, llega cargada de propuestas que buscan revolucionar el sector de los drones en Galicia. Entre los 54 proyectos se esconden propuestas únicas y, en ocasiones, centradas en problemáticas especialmente gallegas. El grueso de las ideas (48) fueron sometidas hasta ayer a una votación abierta cuyos resultados se conocerán en los próximos días.
Entre las propuestas más llamativas se encuentran, por ejemplo, las de Eurodrones, de Lalín: plantea desde un dron para luchar contra la velutina (directamente en los nidos) hasta uno para transportar medicamentos o muestras de sangre de forma segura ( LifeDrone). Etaidron, firma de A Coruña, también presenta dos ideas: por un lado, el desarrollo de un "cliente securizado" para la "interconexión con múltiples proveedores" de servicio para gestionar el tráfico aéreo de drones; por otro, DronDrop, un sistema para la "descarga en vuelo" de paquetes.
El de los drones antiicendios también es un sector que buscan explorar firmas de dentro y fuera de Galicia. En el primer caso está la coruñesa Vagalume, que apuesta por un "enjambre" de UAVs; por otro, está el dron bombero para entornos urbanos de la sevillana CITD Aerópolis. De igual forma, también hay una apuesta por integrar nuevos materiales, especialmente composite. Ahí participan Lupeon y Engtech, que plantean fabricar piezas para UAVs a través de impresión 3D, o Trim Composites.
De las 17 propuestas de la provincia de Pontevedra, ocho corresponden a empresas de Vigo. Entre ellas está la de Alivetor, de Gradiant, su sensor "embarcable en drones" para detectar personas sepultadas; el Smartdrone Galicia, que busca integrar la visión artificial con la captura de imágenes para sectores como la seguridad, la construcción o el medio ambiente; Muutech Monitoring Solutions, que se vende como "monitorización como servicio para la industria aeronáutica", o SMF, de Future Trends Engineering, para desarrollar "espumas metálicas inteligentes".

La Voz de Galicia

Drones: Galicia se inventa un sector y se alinea con el futuro

Treinta empresas y 200 operadores dan alas a un innovador tejido industrial que ya crea empleo y riqueza. Seguridad, lucha contra el fuego y vigilancia son el comienzo de un negocio que despega

Parecen juguetes, pero estas pequeñas y frágiles aeronaves moverán 1.200 millones de euros de negocio y crearán 11.000 puestos de trabajo en España en el 2035. Es el cálculo que el Ministerio de Fomento recoge en el plan estratégico diseñado para impulsar este novedoso sector en el que Galicia esta vez juega en posición de ventaja.
 

El futuro de los drones como industria

Hace un par de años, operar con drones en Galicia era una actividad desconocida y minoritaria. Pero los aviones no tripulados, útiles tanto para un bombardeo como para un reportaje de boda, se han convertido en todo un negocio con grandes expectativas de crecimiento. Hay demanda en el mercado, y por eso no es de extrañar que la fabricación y el pilotaje de drones sea ya la actividad en la que están naciendo más empresas en toda Galicia.
El tirón de la iniciativa público-privada representada por el CIAR (Centro de Investigación Aeroportada de Rozas), impulsado por la Xunta y sus dos socios fundadores, Indra y Babcock (Inaer), a los que se acaba de sumar el constructor aeronáutico Boeing, ha tenido un efecto inmediato en la iniciativa emprendedora. En poco más de tres años, este incipiente sector gallego ha pasado de contar con 14 operadores (año 2015) a sumar a estas alturas (cierre del 2018) un total de 206 empresas autorizadas por AESA, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea; además de 5 escuelas homologadas por este organismo para la formación de pilotos.
Dice la Xunta que la inversión asociada a Rozas (150 millones hasta el 2020) «ya es una realidad que está dando resultados concretos». Genera 260 empleos de alta cualificación, 20 proyectos de I+D desarrollados por las empresas Indra y Babcock y próximamente Boeing; y la participación en ellos de 30 empresas y centros de conocimiento.
 Entre lo público y lo privado
Los primeros en llegar han sido los proyectos de los dos constructores instalados en el aeródromo de Rozas: Indra y Babcock (antes, Inaer).
Formaba parte del contrato (como ganadores de la primera fase de licitación) que ambos grupos integraran en sus respectivos programas industriales a suministradores y socios gallegos, y lo que está ocurriendo es que ya hay una decena de empresas incorporadas, lo que conforma el primer panel de proveedores de componentes de drones de Rozas.
Entre las veteranas, liderando la cartera de subcontratas de Indra, se encuentran Delta Vigo, auxiliar de primer nivel de los grandes constructores aeronáuticos (Airbus, Boeing, Embraer o Comac). Se ha incorporado también Seadrone, compañía creada para diseñar, desarrollar y construir barcos no tripulados, que lanzará al mar su primer prototipo, para misiones de análisis y control, el mes que viene en la ría de Vigo.
Fuentes de la Xunta citan otras empresas, como Soarnor y Gaerum Ingeniería, en calidad de auxiliares de Indra, ambas creadas para el proyecto de avión opcionalmente tripulado Targus.
La otra gran adjudicataria de Rozas es Babcock, que está trabajando en dos prototipos de helicópteros no tripulados. Una vez que ambos aparatos obtengan las correspondientes certificaciones, la compañía comenzará la producción en serie, un proceso que se hará íntegramente en Rozas, con la participación de una veintena de proveedores de la comunidad.
De momento, ya hay cinco subcontratadas. R-Cinfo es una filial del grupo R especializada en vídeo inteligente y descubrimiento de contenidos; y Softewcare, una empresa de ingeniería y consultoría desarrolladora de software. También figuran Coremain, especializada en tecnología sanitaria; Soldatec, dedicada al campo de la soldadura técnica aplicada a todos los sectores de la industria; y Pildogalaica, creada por Babcock para dedicarse a la gestión del tráfico aéreo a baja cota.
 Y ahora llega Boeing. El constructor aeronáutico se instalará en Galicia para desarrollar sistemas de seguridad aérea, pero no lo hará en solitario, sino en consorcio con tres empresas tecnológicas especializadas en sistemas de telecomunicaciones.
Las firmas gallegas Centum, Televés y Gradiant son socias del proyecto, que estará tutelado desde el Centro Europeo de Investigación y Tecnología de Boeing (Boeing Research & Technology-Europe o BR&T-E).
Este consorcio dispondrá de 10,5 millones (4 millones puestos por el grupo aeronáutico, a los que hay que sumar 6,5 millones de la Xunta) para encontrar soluciones tecnológicas a los retos en materia de seguridad que ya está generando el despliegue de los aviones autónomos en los espacios aéreos compartidos con la aviación convencional.
En la sociedad entran también la firma madrileña Soticol Robotics y la Universidade de Vigo, que realiza una investigación académica puntera en aspectos relacionados con las tecnologías del proyecto.
Las firmas gallegas que acompañan a Boeing no son socios menores. Gradiant (Centro Tecnológico de Telecomunicaciones de Galicia), con sede en Vigo, trabaja desde hace años en sistemas de navegación y posicionamiento de aeronaves no tripuladas. Tiene patentes en tecnología de localización de personas extraviadas mediante la combinación de telefonía móvil y drones. Y entre sus innovaciones con mayores perspectivas de mercado destaca un sistema que logra detectar, identificar y derribar, si es preciso, aeronaves no tripuladas que se encuentren operando en situación de ilegalidad o que supongan una amenaza para las personas.
En este campo de seguridad antidrones trabaja también Centum, una empresa con sede en Vigo especializada en tecnologías punteras en el campo de las comunicaciones para gestión y seguridad del tráfico aéreo. Y en la misma línea trabaja Televés, firma compostelana especialista en servicios de telecomunicaciones y en la fabricación y comercialización de sistemas de recepción y distribución de señales de televisión y radio. 
Liderando Europa
Y es así, poco a poco, como todo este entramado tejido en torno al negocio de los drones empieza a tomar forma y a situar a Galicia en una posición relevante, de momento en España, pero apuntando alto.
Los planes del Gobierno pasan por regular la aplicación de los drones en ámbitos como la agricultura, la filmación topográfica, el medio ambiente, la obra civil y la minería a corto plazo. En el medio plazo, ampliará su espectro a las telecomunicaciones, el control de fronteras, las emergencias o a las ciudades inteligentes. Y a partir del 2030 afrontará la última barrera de la industria: el transporte de pasajeros de larga distancia y aerotaxis.
España, con Galicia al frente, representa el tercer país más importante en Europa en este ámbito, solo por detrás de Francia y Polonia.

«Abordamos retos de alto nivel de seguridad aérea

M. S. D.
El aterrizaje de Boeing en Galicia ha sido suave. Cuatro millones de euros de inversión, tratándose del gigante norteamericano, saben a poco. Pero es un primer paso que sitúa la comunidad en el mapa del constructor aeronáutico. Boeing no ha venido así sin más. Ha habido que traerlo. Mediante una licitación pública lanzada por la Xunta, que convertía al ganador en adjudicatario directo de un encargo: desarrollar tecnología que permita que aviones tripulados y no tripulados puedan operar con seguridad en el mismo espacio aéreo, sin interferencias y sin riesgos.
El constructor estadounidense obtuvo la mayor puntuación, y a finales del año pasado ganó la adjudicación del proyecto. No constan plazos para que Boeing presente resultados, pero sí el compromiso del grupo aeronáutico de involucrar en el proyecto a la industria gallega y de atraer a la comunidad a los «grandes actores» (según consta en el documento oficial). De momento, Boeing no quiere avanzar más información sobre el proyecto. Está previsto que su actividad en el polo aeronáutico de Rozas genere carga de trabajo para la creación de 58 puestos de alta cualificación.
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«El avión Targus hará pruebas de vuelo este año

M.S.D.
 
«Indra lidera cinco proyectos en el sector de los sistemas no tripulados aéreos y navales y está cumpliendo con los objetivos de desarrollo y plazos marcados con la Xunta». Así lo explica Javier Barcala, director de vehículos aéreos de Indra. En Rozas, la compañía trabaja en el avión opcionalmente tripulado Targus, el dron marino, el Centro de Misión y Procesado de Datos, el denominado Smart Logistics 4.0 para el mantenimiento de vehículos e infraestructuras mediante el uso de sistemas no tripulados y un proyecto de realidad virtual y aumentada que permitirá generar entornos de simulación con ayuda de drones.
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«Nuestros drones son clave en el control del fuego

M. S. D. 

Lucha contra incendios, salvamento y rescates en el mar, transportes medicalizados... «Si ves un helicóptero de emergencias, es muy probable que sea Babcock», dice la compañía. El departamento de Innovación de la empresa, que ha trasladado su sede a Galicia, está desarrollando vehículos remotamente tripulados, herramientas y equipamiento para convertirlos en aeronaves punteras para actuar ante una situación de emergencia.
En Rozas, Babcock trabaja en la lucha contra incendios y su esfuerzo e inversión en desarrollo de I+D está enfocado a buscar soluciones tecnológicas para combatir el fuego y proteger el medio ambiente. «Nuestro lema es salvamos vidas, salvamos naturaleza y en situaciones tan críticas como la lucha contra incendios, los drones y la tecnología que Babcock está desarrollando en Galicia son clave para actuar con rapidez y eficacia», afirma José Luis Sanz, director de Innovación de Babcock España, la antigua Inaer, ahora convertida en filial de Babcock International Group, con sede en Reino Unido .

 

El Pais

El Gobierno quiere llenar de drones el espacio aéreo español

Fomento presenta un plan que prevé que se multiplique por diez el uso de estas aeronaves, desde la entrega de paquetes, los aerotaxis o la vigilancia de fronteras

El Gobierno quiere que España se convierta en un paraíso para los drones. Y no solo porque haya una industria potente que fabrique estas pequeñas aeronaves sino también a través de una legislación que favorezca su uso en todos los ámbitos, desde la entrega de paquetería, la agricultura, los aerotaxis, la seguridad de edificios o la vigilancia de fronteras.
Este es el objetivo último del Plan Estratégico para el Desarrollo de Drones que ha presentado este lunes el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, que prevé que un crecimiento espectacular para esta industria en los próximos años, de forma que se multiplique por más de diez el número de aparatos que surquen los cielos españoles.
Así, el plan contempla que se pase de los 4.200 vehículos aéreos no tripulados que existen en la actualidad en España a 51.400 en 2035 y 53.500 drones en 2050, lo que generará para entonces 11.000 puestos de trabajo y un impacto económico de 1.220 millones de euros en 2035 y de 1.520 millones para 2050.
El nuevo plan estratégico pretende ser la hoja de ruta para el sector de los drones, en el que España, ha dicho, "ya está en una posición de liderazgo". A corto plazo, el plan regulará los usos de los drones para la agricultura, la filmación topográfica, el medio ambiente, la obra civil y la minería. Más tarde, se ampliará su espectro a las telecomunicaciones, el control de fronteras, las emergencias o a las ciudades inteligentes.
De la Serna prevé que en 2030 la integración de los drones en el espacio aéreo será completa, lo que facilitará la actividad de carga de largo alcance, el transporte de viajeros, la aparición de aerotaxis y la pequeña paquetería.

Nueva legislación

El plan estratégico 2018-2021 es la herramienta que va a desarrollar la nueva regulación recogida en el real decreto aprobado el pasado mes de diciembre, que amplió el marco adoptado inicialmente en 2014 sobre la actividad de los drones. La nueva norma establece los requisitos para que los operadores de drones puedan desarrollar de forma segura actividades en entornos en los que hasta ahora no era posible hacerlo, como el sobrevuelo en las inmediaciones de edificios, reuniones de personas al aire libre y vuelos nocturnos, aunque para ello es necesario realizar un estudio de seguridad de la operación y tener una autorización previa de Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), entre otros requisitos.
También se permiten operaciones en espacio aéreo controlado, aunque en este caso, se precisan requisitos de formación del personal y de los equipos, así como un estudio aeronáutico de seguridad coordinado con el proveedor de servicios de tránsito aéreo y la previa autorización de AESA.
Existen en el mundo 700 grandes fabricantes de drones, para un mercado copado mayoritariamente por Estados Unidos y China. En Europa, España ocupa el tercer puesto en cuanto a peso específico en el sector, por detrás de Francia y Polonia, con un 16% de la actividad.
Según los últimos datos de AESA, en España hay 3.041 operadores de RPAS (sistema aéreo tripulado de forma remota, por sus siglas en inglés) de menos de 25 kilogramos, 4.375 aeronaves registradas y 3.754 pilotos. El sector de los drones está muy atomizado, con más de 50 empresas, de las que tres de cada cuatro cuentan con menos de 10 empleados.


 

Confilegal

Las Autoridades europeas de PROTECCIÓN DE DATOS alertan de los riesgos del USO DE DRONES

Las Autoridades europeas de protección de datos analizan la incidencia y los riesgos que la utilización de drones plantean para la privacidad y la protección de datos de las personas, derivados de su capacidad para captar y procesar datos personales, recogiendo las obligaciones que deben cumplirse.
A través de un Dictamen los expertos europeos ponene en evidencia los desafíos que supone el despliegue a gran escala de estas aeronaves equipadas con equipos de sensores, al tiempo que ofrece directrices para interpretar las normas de protección de datos en el contexto de los drones.
El marco jurídico aplicable en relación con las implicaciones de protección de datos derivadas del uso de drones en los Estados miembros es la Directiva 95/46, en conexión con la Directiva 2002/58 de Privacidad y Comunicaciones Electrónicas. Asimismo, existen aspectos en las disposiciones legales nacionales aplicables a los sistemas de circuito cerrado de televisión (CCTV, por sus siglas en inglés) que también son de aplicación al uso de drones, en particular en el caso de que estos se utilicen con fines de videovigilancia.
Las Autoridades ponen de manifiesto que hay actividades de los drones que estarían excluidas de la Directiva y, por tanto, de los criterios contenidos en este Dictamen. Entre ellas, el uso de drones en un entorno estrictamente personal y doméstico, teniendo en cuenta que, en todo caso, este no incluiría situaciones de monitorización constante que afecte, aunque sea parcialmente, a espacios públicos.
El Dictamen recoge las obligaciones que deben cumplirse antes de utilizar un dron, como verificar si es necesaria una autorización específica de las autoridades de aviación civil; encontrar el criterio más adecuado para que el tratamiento sea legítimo, o cumplir con los principios de transparencia, proporcionalidad, minimización en la captura de datos o limitación del propósito para el cuál se procesan, entre otras.
El GT29, que es el nombre con el que se conoce a Autoridades europeas de protección, alerta de los riesgos que pueden surgir como consecuencia de la captación y  procesamiento de información -imágenes, sonido o datos de geolocalización relacionados con una persona identificada o identificable- llevados a cabo por un dron. Entre ellos, destaca la potencial falta de transparencia de ese tipo de tratamiento debido a la dificultad tanto para divisar estos aparatos desde el suelo como para conocer si el dron incorpora el equipo necesario para procesar datos, con qué propósito se están recogiendo y por quién. Teniendo en cuenta la amplia gama de servicios ofrecidos basados en drones, el documento considera de “máxima importancia” el hecho de que el responsable del tratamiento de datos y el encargado del mismo estén claramente identificados para cada tipo de operación efectuada.
Además, el documento destaca que la versatilidad de estos aparatos y la posibilidad de interconectarse entre sí facilitan la posibilidad de establecer “miradores únicos” que permiten recoger fácilmente una amplia variedad de información incluso sin visión directa, por largos períodos de tiempo y abarcando grandes áreas.
En cuanto al procesamiento de datos mediante drones por servicios gubernamentales, el Dictamen especifica que este debe llevarse a cabo dentro de los fines establecidos en la legislación y no deben ser utilizados para la vigilancia indiscriminada, el tratamiento masivo de datos, o la puesta en común de datos y perfiles.
Asimismo, el documento también incluye recomendaciones específicas dirigidas a legisladores, reguladores del sector, fabricantes y a quienes manejen drones, así como para las autoridades que utilicen estos dispositivos para el ejercicio de sus potestades. A juicio de las Autoridades, los legisladores y reguladores del sector aéreo deben promover tanto en el ámbito nacional como en el europeo un marco que garantice no sólo la seguridad en vuelo sino el respeto por todos los derechos fundamentales.
En relación con los fabricantes, incide en la necesidad de que estos adopten medidas de privacidad desde el diseño y por defecto, y sugiere realizar evaluaciones de impacto en la protección de datos como una herramienta adecuada para valorar el impacto de las aplicaciones de drones sobre este derecho fundamental. Para incrementar la concienciación entre los usuarios también aconseja que, en el caso de dispositivos de pequeñas dimensiones, se incluya información suficiente relativa al potencial intrusivo de estas tecnologías y, cuando sea posible, mapas que identifiquen claramente dónde está permitido su uso. En cuanto a los operadores de estos aparatos, las Autoridades aconsejan evitar en lo posible volar sobre zonas privadas y edificios, incluso cuando esté permitido su uso.
 Finalmente, las Autoridades recuerdan que la recolección de datos personales de drones por parte de autoridades de orden público que utilicen estas aeronaves en sus funciones de vigilancia y control no debe permitir el rastreo constante y, en caso de que este fuera necesario, debe quedar restringido al marco de las investigaciones encaminadas a garantizar el cumplimiento de las normas legales.


 

Confilegal

Los jueces de lo contencioso anulan una sanción administrativa de 13.000 € a un operador de drones

La sentencia invalida la actuación de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) evidenciado numerosas irregularidades en la instrucción del expediente. Al mismo tiempo cuestiona la eficacia de los pantallazos de vuelos.

Los hechos se remontan a 2015, cuando AESA imputó a un operador de drones la comisión de varias infracciones administrativas aeronáuticas. En concreto, se le acusaba de sobrevolar aglomeración de personas y vuelos nocturnos e incumplir los requisitos para realizar actividades aéreas de trabajos de filmación audiovisual.
Acto seguido, se inició el procediendo sancionador a estacionas de la AESA. A pesar de los esfuerzos probatorios realizados en la vía administrativa el expediente concluyó con una sanción de 13.000 €.
Tras ello, desde Díez y Romeo Abogados se recomendó acudir a la vía judicial, al ver opciones y viabilidad de anular las sanciones impuestas. Tras los trámites seguidos ante el Juzgado Central de lo Contencioso Administrativo Nº 1, el Juez dictó una Sentencia que anula las sanciones.
El Fundamento Jurídico Tercero de la Sentencia es realmente contundente a la hora de evaluar la actuación de la AESA. En se dan las razones de la anulación:
– Los visionados de videos y capturas de pantalla realizados por un funcionario, no son suficientes para adquirir certeza probatoria.
– El instructor de la AESA denegó todos los medios de prueba propuestos en contra de lo dispuesto en la normativa.
Literalmente el juez señaló lo siguiente:
“Pues bien, en el presente caso, por un lado no se motivó por el instructor la denegación de los medios de prueba propuestos en contra de lo dispuesto en la normativa, y tampoco lo hizo suficientemente la resolución sancionadora, no siendo hasta la resolución que desestima el recurso de reposición cuando se ofrece tal motivación, momento en que desde luego ya no procedía la eventual admisión y práctica de prueba alguna pues el procedimiento había finalizado con la resolución sancionadora”.
Además de ello “ya se ha expresado que en este caso no existió visita presencial de agentes de la autoridad ni inspección ni acto formalizado en documento público, sino que el expediente se basó en visionados de videos y capturas de pantalla realizados por un funcionario, estimando este juzgador que, para adquirir certeza probatoria, el visionado de tales videos y capturas de pantalla debería como mínimo ser objeto de certificación por funcionario habilitado con facultades certificantes, y que contuviera referencia de los equipos  usados para realizar las capturas de imagen, PC y software utilizado para el tratamiento de datos, incorporando las certificaciones técnicas sobre su verificación que acreditasen que se encontraban en perfectas condiciones de funcionamiento, fechas de captura de los enlaces y pantallazos, contenido y conservación de la información, así como de los procedimientos técnicos que garanticen la fiabilidad y autenticidad de las capturas, de forma que la petición de pruebas relativas a los aspectos expresados no se puede considerar superflua o ajena al contenido del expediente y debió ser admitida por resultar relevante para poder constituir la prueba de cargo del expediente sancionador”.
Cada día es más común identificar hechos y acontecimientos con las nuevas tecnologías. Y no es inusual en el ámbito del derecho sancionador utilizar las capturas de pantallas para reflejar hechos relevantes. Cuestión distinta es que los pantallazos sean la prueba más relevante para fundamentar la imposición de sanciones a los operadores de drones.
Desde AESA se han incoado muchos expedientes sancionadores basados en capturas de pantallas de vuelos promocionales en las webs de los operadores. La mera publicidad de filmaciones audiovisuales con drones en Internet, comportaba un riesgo de sanción a pesar de que, en ocasiones, los vuelos ni siquiera eran atribuibles al operador.
Esta situación está generando un sinfín de denuncias a AESA entre competidores resentidos que terminan con sanciones a empresas que filman trabajos audiovisuales con Rpas, eso es sistemas de aeronave pilotada remotamente.
En este procedimiento parece haberse acotado estas prácticas ya que por primera vez se ha analizado la validez de los pantallazos como prueba de cargo para sancionar a los operadores de Drones. 
Sobre el alcance como prueba documental de los pantallazos obtenidos, partiendo incluso de su documentación posterior para su incorporación al procedimiento, la Sentencia del Tribunal Supremo, Sala Segundo (Penal), de 19 de mayo de 2015, matiza el alcance probatorio documental, en los siguientes términos:
“Las conversaciones mantenidas entre …………….., incorporadas a la causa mediante “pantallazos” obtenidos a  partir  del  teléfono móvil de la víctima, no son propiamente documentos a efectos casacionales. Se trata de una prueba personal que ha sido documentada a posteriori para su incorporación a la causa. Y  aquellas no adquieren de forma sobrevenida el carácter de documento para respaldar una impugnación casacional. Así lo ha declarado de forma reiterada esta Sala en relación, por ejemplo, con las transcripciones de diálogos o conversaciones mantenidas por  teléfono, por más que consten en un soporte escrito o incluso sonoro (por todas, SSTS 956/2013 de 17 diciembre (RJ 2013, 8208);  1024/2007 (RJ 2008, 816), 1157/2000, 18 de julio (RJ 2000, 7113) y 942/2000, 2 de junio (RJ 2000, 6099))”
Esta doctrina ha entrado de lleno en el sector de los drones en favor de los operadores que se encuentran incursos en expedientes sancionadores de AESA.
El letrado que dirigido la defensa del operador de Drones, Jaime Rodríguez Díez, declara que es la primera vez que las capturas de pantallas de vuelos de RPAs se analizan desde la perspectiva del Derecho Penal. No hay que olvidar que el derecho sancionador en el ámbito administrativo se nutre de los principios del Derecho Penal.
En definitiva, el Juzgado así enmienda la plana a una Administración que está más preocupada por sancionar que por terminar de regular las actividades de los operadores de drones.




 

Confilegal

El Gobierno aprobará a principios de 2018 un Plan Estratégico para regular la industria de los drones

 

Pendientes aún de su publicación en el BOE, el Consejo de Ministros del pasado 15 de diciembre aprobaba  un Real Decreto que desarrolla y amplía el marco normativo adoptado inicialmente por la Ley 18/2014 para la realización de actividades con aeronaves pilotadas por control remoto, drones. Este Real Decreto, según fuentes del Gobierno, “impulsa el crecimiento de un segmento emergente, íntimamente ligado al desarrollo y a la innovación tecnológica”.
La aprobación en 2014 de un marco regulador temporal para la realización de actividades con drones “ha facilitado el desarrollo de este sector emergente”, informaron fuentes del Gobierno central. Ahora en el primer trimestre del año se espera un Plan Estratégico más detallado que impulse la industria de este sector.

Para atestiguar este desarrollo, desde el Ejecutivo se apunta que en tres años “se han habilitado en la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (Aesa) casi 3.000 operadores, 3.693 pilotos y 4.283 drones, lo que pone de manifiesto la creciente relevancia de esta nueva actividad, a la que además también se dedican en España 74 escuelas de formación y una veintena de fabricantes”.
La norma temporal vigente hasta ahora establecía unos requisitos mínimos para la operación con este tipo de aeronaves, pero no abarcaba toda la casuística de potenciales actividades que el sector ha venido planteando durante todos estos meses.
El RD establece las condiciones que deben cumplir las organizaciones de diseño, fabricación y mantenimiento de este tipo de aeronaves, así como los requisitos de formación para su pilotaje, todo ello en términos equivalentes a los marcos normativos existentes en otros países europeos.
El Real Decreto aprobado desarrolla el marco normativo adoptado inicialmente por el Real Decreto Ley 8/2014 para facilitar el avance de una actividad económica emergente, al tiempo que establece las medidas necesarias para la realización segura de las operaciones en las que intervengan estas aeronaves, reza la nota de prensa oficial.

Actualizar una legislación que ya se había quedado desfasada

Para Joaquín Muñoz, socio del área de Tecnologías y Privacidad de Ontier “El Real decreto aprobado viene a dar respuesta a la petición del sector que, desde que se aprobase hace tres años la normativa temporal, ha venido demandando que esta se desarrollase y deviniera definitiva de cara a cubrir todas las actividades que se pueden realizar con esta tecnología”.
A su juicio “Algunas actividades para las que parecía evidente que los drones aportaban una solución económica y sencilla, como son la grabación de reuniones de personas (en manifestaciones, conciertos, eventos deportivos, entre otros), el sobrevuelo en las inmediaciones de edificios (para inspecciones técnicas o con finalidad de seguridad), o la realización de vuelos nocturnos, no estaban permitidos en el marco de la anterior normativa y este Real Decreto sí que los permite previo estudio de seguridad de la operación y autorización previa de AESA, entre otros requisitos”.
Otra cuestión es que va a “Acreditar la formación del personal que vaya a manejar los drones, así como los estudios de seguridad sobre las aeronaves y las actividades que se vayan a llevar a cabo va a ser la clave en el marco de esta nueva regulación de cara a poder legitimar los vuelos que se realicen con este tipo de aeronaves.”
Al mismo tiempo “se espera que durante el primer trimestre de 2018, esta normativa sea completada con la publicación por el Ministerio de Fomento con la publicación del ‘Plan Estratégico de Drones’, que especificará los aspectos prácticos y procedimentales que afectan a la normativa”, destaca este abogado
Desde su punto de vista, “No cabe duda de que esta normativa va a suponer un gran avance para un sector con un potencial enorme y cuyo avance estaba, de alguna forma, limitado por una normativa desactualizada respecto del desarrollo tecnológico y que exigía requisitos y autorizaciones que no respondían a la realidad del uso potencial de la tecnología”.
“El uso de aeronaves pilotadas por control remoto con garantías normativas, va a suponerla transformación digital de muchos sectores -como el militar, agrario, infraestructuras, seguridad, entre otros- que, con el uso de drones para todo tipo de actividades, conseguirán optimizar recursos y reducir costes en muchos de sus procesos”.
La nueva norma establece los requisitos para que los operadores de drones puedan desarrollar de forma segura actividades en entornos en los que hasta ahora no era posible hacerlo: como el sobrevuelo en las inmediaciones de edificios, reuniones de personas al aire libre y vuelos nocturnos, aunque para ello será necesario realizar un estudio de seguridad de la operación y tener una autorización previa de Aesa, entre otros requisitos.
También se permiten operaciones en espacio aéreo controlado, aunque en este caso se precisarán requisitos de formación del personal y de los equipos, así como un estudio aeronáutico de seguridad coordinado con el proveedor de servicios de tránsito aéreo y la previa autorización de Aesa.
Asimismo, establece las condiciones que deben cumplir las organizaciones de diseño, fabricación y mantenimiento de este tipo de aeronaves, así como los requisitos de formación para su pilotaje, todo ello en términos equivalentes a los marcos normativos existentes en otros países europeos.



ABC

La nueva normativa de uso de drones abre un filón de servicios en las ciudades

El Real Decreto que acaba de entrar en vigor legaliza el uso de estos aparatos para el control del tráfico en las carreteras, entre otras funciones

Pocos días después de que el Boletín Oficial del Estado (BOE) publique la entrada en vigor de la nueva normativa que regula el uso de drones en España e introduce su empleo en las ciudades, la Dirección General de Tráfico (DGT) anuncia también una funcionalidad pionera para esos dispositivos. Ahora los aparatos velarán desde el aire por el flujo de la circulación en las carreteras españolas.
Ese «ahora» fue matizado pocos minutos después del anuncio por el responsable de la DGT, Gregorio Serrano, para aclarar que «durante 2018 los funcionarios de Tráfico se formarán en el empleo de drones» y su puesta en marcha será una realidad ya el próximo año 2019. Los drones se usarán tanto para el control de la movilidad como de acciones que influyen en la siniestralidad, como las distracciones al volante con el teléfono móvil, responsables del 32% de los accidentes del año pasado. Lo curioso es que esa operatividad será compatible con los helicópteros Pegasus y más radares móviles acoplados a los equipos de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, destinados ambos a sancionar las infracciones de tráfico y velar por el cumplimiento de las normas en carretera. Según Serrano, hace falta más control, porque muchas muertes todavía se vinculan con pisar demasiado el acelerador.
El responsable de Tráfico, que compareció este miércoles en rueda de prensa para dar cuenta del balance de la siniestralidad vial durante 2017 (cuando hubo 1.200 muertos en vías interurbanas, más de un 3% por encima que el año anterior), señaló que la finalidad del uso de drones no es la de recaudar, sino la de garantizar la seguridad vial, aunque desde algunas asociaciones ya se haya cuestionado la medida. «Se trata de una medida colorista. Los radares y los drones jamás lograrán reducir la siniestralidad vial», alega Pedro Javaloyes, portavoz de la asociación en defensa de los conductores Dvuelta. Serrano rebatió ayer esta afirmación al asegurar que España «es el país con menor número de radares fijos por millón de habitantes de Europa» y que el manejo de los drones va a incrementar el cuidado por parte de los conductores al volante. La regulación de los drones se hará mediante Real Decreto, que ya está preparado, comentó a la prensa Serrano.
El control aéreo del tráfico es uno más de los nuevos escenarios operacionales previstos y ya legales para los drones en nuestro país, acorde con la nueva normativa vigente desde el 30 de diciembre. Con este reglamento, los aparatos podrán volar en espacio aéreo controlado, realizarán vuelos nocturnos, sobre reuniones de personas al aire libre o impulsarán nuevas actividades urbanas, siempre que cumplan los requisitos de seguridad exigidos por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA).

Requisitos exigidos

Dichas especificaciones redundan en medidas relativas al uso recreativo de los drones. La ley recoge una serie de limitaciones, como que los vuelos se realicen, por lo general, fuera de los entornos urbanos, de día, alejados a más de ocho kilómetros de los aeropuertos, siempre a la vista, a un máximo de 120 metros del suelo, en condiciones meteorológicas adecuadas, en espacio aéreo controlado y sin poner en peligro a personas y bienes en tierra.
«El campo de aplicación de este tipo de aparatos es extensísimo», afirman a ABC desde la Agencia Estatal, organismo encargado de otorgar los permisos para este tipo de operaciones. Junto a los servicios ya conocidos prestados en la agricultura, topografía o vigilancia, explican desde AESA, «cada día surgen nuevas aplicaciones, como el uso de drones para el control fiscal, por ejemplo, de propiedades declaradas como zonas no urbanizadas, o en la lucha contra los grafiteros, como ya se hace en Alemania». En el municipio valenciano de Algemesí, por ejemplo, ya se usan drones para vigilar los hurtos de campo de naranjas.
También se podrán emplear en otros ámbitos como la limpieza de rascacielos, la inspección de fisuras o daños arquitectónicos de monumentos emblemáticos, así como el control de plagas de mosquitos, vigilancia de la actividad volcánica, las crecidas fluviales, localizar bancos de pesca, investigar la vida salvaje o la filmación de películas, entre otras muchas. «Cuantas más utilidades, cuanto más desarrollo tecnológico y normativo, más crecimiento se requerirá a los profesionales del sector, no sólo a los pilotos», señalan desde AESA.
Hasta ahora, el único escenario operativo legal eran vuelos de día y en zonas rurales, fuera de las ciudades. Con la nueva ley, en zonas despobladas el radio de visión de 500 metros se amplía otros 500 metros, siempre que se vea el dron

Casi 3.000 empresas

Desde 2014, cuando tuvo lugar la aprobación del primer marco regulador temporal para actividades con drones, se han habilitado en nuestro país casi 3.000 empresas operadoras, además de 3.693 pilotos y 4.283 dispositivos. «La anterior legislación no abarcaba toda la casuística de potenciales actividades que el sector ha venido planteando durante estos meses», afirman desde AESA, que espera un «importante impulso» en este ámbito con la ampliación de esta regulación, plasmada en un Real Decreto.
De momento, según datos de la agrupación de seguridad aérea, la actividad más demandada entre los permisos solicitados es la de «fotografía, filmaciones y levantamientos aéreos», con más de 1.600 dispositivos controlados que se dedican a esta tarea. Siguen la vigilancia aérea (525 drones), las operaciones de emergencia y salvamento (425), actividades de investigación y desarrollo (359) y la publicidad aérea (274), aunque se reciben solicitudes para una decena de operaciones más.

Siniestralidad de los drones

Sin embargo, los datos sobre la siniestralidad de los drones no son alentadores: la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) ha registrado en los últimos cinco años 606 incidentes, 37 de ellos clasificados como «accidentes». Por su parte, el Gobierno de Portugal, uno de los países con una legislación más permisiva para el sector, tuvo que rebajar a 120 metros de altura como máximo el vuelo de estos dispositivos y prohibirlo en las áreas de aproximación y despegue de un aeropuerto, a semejanza de Reino Unido, donde se multiplicaron los sucesos con drones implicados.
«Es importante que se haga un análisis profundo sobre las serias consecuencias de un impacto con un dron, ya que llevan unas baterías eléctricas que contienen litio, que es el elemento sólido más ligero», advirtieron desde el sindicato de pilotos Balpa (Asociación de Pilotos Aéreos Británicos), que exigía una regulación de estos dispositivos para evitar futuros incidentes.
En EE.UU. se reportaron solo en seis meses un total de 582 incidentes con drones
En Estados Unidos, solo en el primer semestre de 2016 se notificaron 582 incidentes parecidos, tras la puesta en marcha de la normativa que obligaba a los propietarios de drones a registrarse en una base de datos pública. En junio de ese año, establecía nuevas condiciones de la ley, como límite de volocidad (a 160 kilómetros por hora), o informar de su actividad al control de tráfico aéreo si planeaban volar sobre áreas con mucha población o con tráfico aéreo pesado.
«De la seguridad depende el futuro del sector. Todas las posibilidades que tiene el desarrollo de los drones se acabarían si no fuera así. Hay que garantizar la seguridad del resto de las aeronaves con las que comparten el espacio aéreo, hay que asegurar que nada ni nadie corren peligro y, por supuesto, que estas aeronaves pilotadas por control remoto no son utilizadas de forma ilícita», señala al respecto de la polémica AESA. «Sin seguridad no hay sector», dice el organismo estatal.

Repartidores aéreos

Algunas grandes compañías de comercio y logística, con el gigante Amazon a la cabeza, aseguran que el futuro del reparto de mercancías está en los drones. «Algún día, los vehículos Prime Air -el proyecto de Amazon basado en la entrega de paquetes por aeronaves no tripuladas- serán tan normales como hoy lo son los camiones de reparto de correo que recorren las carreteras», alegan desde la empresa. De hecho, ya se realizan entregas de medicamentos y sangre por parte de los hospitales por encima de los atascos, aunque solo en casos excepcionales y en situaciones de emergencia.
¿Será ése el futuro? Sobre si se podrán ver drones transportando mercancías, como una suerte de «repartidores aéreos», desde AESA son rotundos: «El uso de drones como medio de transporte, ya sea de pasajeros o mercancías, no está contemplado, una vez que no se han dado a nivel internacional condiciones objetivas de seguridad para realizar ese tipo de operaciones».
Con todo, la norma española abre las posibilidades de un sector controvertido y será un «campo de pruebas» para la legislación comunitaria europea, la U-Space, que llegará en el año 2019 y de la que ya existe un primer borrador, que aún debe ser pulido por la Comisión Europea. En España se está trabajando muy bien a nivel regulatorio, dijo a Efe el profesor de la Universidad Politécnica de Valencia, Israel Quintanilla, con una integración paulatina de los drones en la vida cotidiana.

Faro de Vigo

Los drones alzan el vuelo en las ciudades españolas 

El nuevo decreto amplía a cinco los escenarios operativos de estas aeronaves no tripuladas

La nueva normativa de uso de drones en España abre un filón de servicios en las ciudades: los hospitales podrán transportar sangre y material urgente por encima de atascos y calles anegadas por lluvias, las fuerzas de seguridad vigilarán mejor y los monumentos podrán ser inspeccionados desde el aire.
El nuevo real decreto sobre uso de drones, que entrará en vigor este sábado tras su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE), amplía a cinco los escenarios operativos de estas aeronaves no tripuladas, que desde ahora podrán volar también en las ciudades, siempre y cuando cumplan con los requisitos de seguridad exigidos por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA).
"No hay que confundirse, no es que ahora vayamos a ver drones volando por la ciudad sin ningún control, ni mucho menos", pero sí se utilizarán para muchos más servicios, asegura a Efefuturo el profesor de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) Israel Quintanilla, director del máster en Construcción, Pilotaje y Aplicaciones de Sistemas de Aeronaves no Tripuladas (MUAS) en la UPV, que cuenta con más de cien profesores y 30 instituciones y empresas involucrados en su docencia.
Hasta ahora, el único escenario legal operativo para drones era el vuelo de día en zonas rurales, fuera de las ciudades.
Desde 2014, con la aprobación del primer marco regulador temporal para actividades con drones, se han habilitado casi 3.000 empresas en el sector, además de 3.693 pilotos y 4.283 drones; También se dedican a ello en España 74 escuelas de formación y una veintena de fabricantes, según datos oficiales.
Con el nuevo reglamento se impulsarán nuevos escenarios operacionales, como poder volar en espacio aéreo controlado, vuelos nocturnos, o impulsar nuevas actividades urbanas como la limpieza de rascacielos, inspección de fisuras o daños arquitectónicos de monumentos emblemáticos, control aéreo del tráfico, vigilancia de costas, según el experto.
Bajo el requisito obligatorio de la seguridad, en España los drones podrán sobrevolar entornos urbanos con personas, siempre que no sobrepasen los 120 metros de altura ni un peso superior a 10 kilogramos.
En el caso de que la actividad pudiera entrañar riesgos, según AESA, se exigirían medidas para mitigarlos (ampliar el número de hélices de los drones, acompañarlos de paracaídas, acordonar zonas de trabajo para evitar accidentes, etc).
El radio visual máximo de desplazamiento de los drones en la ciudad será de cien metros, a una distancia de al menos 50 metros en horizontal de edificios y personas, lo que hace pensar que de momento, multinacionales como Amazon no optarán por transportar mercancías por el aire, según el experto.
El doctor ingeniero de la UPV y miembro de la Comisión Asesora de Drones de AESA recuerda que Amazon ya ha realizado pruebas de transporte de mercancías con aeronaves no tripuladasen el Reino Unido, y "lo que quiere es que el proceso sea automatizado". Sin embargo, actualmente toda la normativa a nivel internacional exige un piloto detrás del dron.
Con la nueva regulación de RPAS (Remotely Piloted Aircraft Systems), que es como se denominan técnicamente los drones pilotados, estas aeronaves también podrán volar por la noche y en el espacio aéreo controlado, es decir, en el de la aviación tripulada.
Asimismo, el nuevo reglamento determina que en zonas despobladas el radio de visión de 500 metros (que equivale aproximadamente a 80 hectáreas, es decir unos 160 campos de fútbol) es ampliable a otros 500 sucesivamente, siempre que un observador mantenga contacto visual con el artefacto.
Todos estos nuevos escenarios operacionales fomentarán el crecimiento del sector por permitir actividades que hasta la actualidad no eran viables. Así, se podrá ampliar la superficie de vuelo de servicios de agricultura de precisión, cartografía, vigilancia de cultivos, control de vertidos de escombros, o inspección de construcciones ilegales en el campo que ya se venían haciendo en espacios más reducidos.
En España, se está trabajando "muy bien a nivel regulatorio" con una integración paulatina de los drones en la vida cotidiana. "Estamos en la misma fase legislativa que países como Alemania, Reino Unido o Francia", señala Quintanilla.
Se están generando aplicaciones y casos de éxito que hasta hace poco eran "impensables", como el caso del ayuntamiento valenciano de Algemesí, que utiliza drones para la vigilancia de hurtos de campos de naranjas, y también se usan para servicios de emergencias o vigilancia marítima.
Quintanilla insiste en que la nueva normativa "permitirá cualquier actividad siempre que se disponga del correspondiente estudio de seguridad operacional" realizado por el operador del dron, y en su caso, aprobado por AESA, haciendo uso de la metodología SORA que ha sido desarrollada por el organismo internacional JARUS.
Desde AESA se está haciendo "un gran esfuerzo" para que la nueva normativa sea acorde a la futura legislación que se aplicará en Europa en el año 2021, añade el experto

Boletin Oficial del Estado

Real Decreto 1036/2017, de 15 de diciembre, por el que se regula la utilización civil de las aeronaves pilotadas por control remoto, y se modifican el Real Decreto 552/2014, de 27 de junio, por el que se desarrolla el Reglamento del aire y disposiciones operativas comunes para los servicios y procedimientos de navegación aérea y el Real Decreto 57/2002, de 18 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de Circulación Aérea

Acuerdo Consejo de Ministros del dia 15/12/2017

NUEVO MARCO REGULADOR PARA LA REALIZACIÓN DE ACTIVIDADES CON DRONES
  • Facilitará un mayor desarrollo de este sector emergente, que tiene un importante potencial de crecimiento y ha creado en España casi tres mil empresas en tres años
  • Se amplía la regulación existente del uso profesional y se establecen limitaciones al uso recreativo, todo ello atendiendo a criterios de seguridad aérea y de seguridad pública
  • Los profesionales podrán volar sobre poblaciones, personas, en espacio aéreo controlado y de noche, tras presentar un estudio de seguridad y con autorización previa de AESA
El Consejo de Ministros ha aprobado un Real Decreto que desarrolla y amplía el marco normativo adoptado inicialmente por la Ley 18/2014 para la realización de actividades con aeronaves pilotadas por control remoto (drones). Se impulsa, así, el crecimiento de un segmento emergente, íntimamente ligado al desarrollo y a la innovación tecnológica.
La aprobación en 2014 de un marco regulador temporal para la realización de actividades con drones ha facilitado el desarrollo de este sector emergente. Prueba de ello es que en tres años se han habilitado en la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) casi 3.000 operadores, 3.693 pilotos y 4.283 drones, lo que pone de manifiesto la creciente relevancia de esta nueva actividad, a la que además también se dedican en España 74 escuelas de formación y una veintena de fabricantes.
La norma temporal vigente hasta ahora establecía unos requisitos mínimos para la operación con este tipo de aeronaves, pero no abarcaba toda la casuística de potenciales actividades que el sector ha venido planteando durante todos estos meses.
Nuevos escenarios operacionales
El Real Decreto ahora aprobado desarrolla el marco normativo adoptado inicialmente por el Real Decreto Ley 8/2014 para facilitar el avance de una actividad económica emergente, al tiempo que establece las medidas necesarias para la realización segura de las operaciones en las que intervengan estas aeronaves.
Así, la nueva norma establece los requisitos para que los operadores de drones puedan desarrollar de forma segura actividades en entornos en los que hasta ahora no era posible hacerlo, como el sobrevuelo en las inmediaciones de edificios, reuniones de personas al aire libre y vuelos nocturnos, aunque para ello será necesario realizar un estudio de seguridad de la operación y tener una autorización previa de AESA, entre otros requisitos.
También se permiten operaciones en espacio aéreo controlado, aunque en este caso se precisarán requisitos de formación del personal y de los equipos, así como un estudio aeronáutico de seguridad coordinado con el proveedor de servicios de tránsito aéreo y la previa autorización de AESA.
Igualmente, establece las condiciones que deben cumplir las organizaciones de diseño, fabricación y mantenimiento de este tipo de aeronaves, así como los requisitos de formación para su pilotaje, todo ello en términos equivalentes a los marcos normativos existentes en otros países europeos.
Este Real Decreto contiene, además, medidas relativas al uso recreativo de los drones, estableciendo una serie de limitaciones destinadas a garantizar la seguridad del espacio aéreo y de la ciudadanía.
Los requisitos establecidos en el nuevo Real Decreto están sujetos a la supervisión y control de AESA y su incumplimiento constituye una infracción administrativa en el ámbito de la aviación civil conforme a lo previsto en la Ley de Seguridad Aérea, del 7 de julio de 2003.
Otras disposiciones
Adicionalmente, y dada la especial afectación a la seguridad pública que puede implicar el uso de este tipo de aeronaves, el nuevo Real Decreto incorpora una serie de disposiciones complementarias:
  • Se comunicará previamente al Ministerio del Interior la ejecución de operaciones sobre aglomeraciones y zonas urbanas.
  • Por motivos de seguridad pública, las autoridades competentes en la materia podrán limitar la operación de drones.
Plan Estratégico
Durante el primer trimestre de 2018, el Ministerio de Fomento complementará el nuevo marco con la publicación del Plan Estratégico de Drones, una herramienta que, más allá del ámbito regulador, permitirá definir de forma transversal los ejes y las líneas de actuación para potenciar al máximo este segmento de la industria en nuestro país, poniendo todo su potencial tecnológico e innovación al servicio de los ciudadanos.

La Voz de Galicia

Luz verde a la norma de drones para facilitar su desarrollo

Permitirá volar sobre ciudades y personas, y también de noche

El Gobierno dio ayer luz verde al decreto que regula el uso de los aeronaves pilotadas por control remoto (drones), un marco legal por el que llevaban tiempo esperando operadores gallegos, hasta 185 empresas autorizadas por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA). La demora en su aprobación había provocado que algunas industrias se dieran de baja del registro oficial por falta de rentabilidad, ya que hasta ahora este negocio se regulaba por una ley del 2014 que requería de desarrollo, e impedía algunas de las posibilidades que brindan este tipo de vehículos.
El nuevo marco normativo trata ahora de ordenar y facilitar el desarrollo de un «mercado emergente e innovador tecnológicamente», según Fomento. Permitirá su utilización en entornos donde hasta ahora no era posible: sobrevuelo en inmediaciones de edificios, poblaciones y reuniones de personas al aire libre, y en vuelos nocturno. En todo caso, solo podrán volar en esas circunstancias tras presentar un estudio de seguridad y con autorización previa de la AESA.
También se permiten operaciones en espacio aéreo controlado, aunque en este caso, se precisarán requisitos de formación del personal y de los equipos, así como un estudio aeronáutico de seguridad coordinado con el proveedor de servicios de tránsito aéreo y la previa autorización. Para ello, el nuevo marco contiene medidas relativas al uso recreativo de los drones, estableciendo limitaciones destinadas a garantizar la seguridad del espacio aéreo y de la ciudadanía.
La norma establece las condiciones que se deben cumplir en diseño fabricación y mantenimiento de este tipo de aeronaves, algo que podría afectar a los proyectos en marcha en el proyecto público-privado de Rozas (Lugo), por el volumen de los drones cuya construcción está prevista en ese aeródromo.

Coincide en el tiempo con un principio de acuerdo en la UE para establecer las primeras reglas comunes para el uso civil de drones en Europa, con exigencias mínimas en materia de seguridad y protección de datos y un registro de drones.
También en los juguetes
El real decreto establece, además, un régimen mínimo para el uso recreativo de los drones (juguetes), fijando una serie de limitaciones destinadas a garantizar la seguridad del espacio aéreo y de la ciudadanía.
Durante el primer trimestre del 2018, Fomento complementará el nuevo marco con la publicación del Plan Estratégico de Drones, una herramienta que, más allá del ámbito regulador, permitirá definir las líneas de actuación para potenciar este negocio.

 

La Voz de Galicia

«El mercado de drones es todavía inmaduro»

Afirma que las utilidades son casi infinitas, la clave está en convertir esa utilidad en dinero

Visibilizar el trabajo que se está desarrollando en Galicia en el sector de los drones. Este es uno de los objetivos que se marcó el Consorcio Aeronáutico Gallego a la hora de programar la jornada sobre el presente y el futuro del sector, que ayer reunió en Vigo a un grupo de expertos. Analía López, directora del área sensórica del Instituto Tecnológico de Galicia fue una de las ponentes.
-¿En qué momento se encuentra a día de hoy el mercado? 
-El mercado civil de drones es todavía inmaduro. Hay una barrera importante que es la regulación. Tiene que evolucionar y permitir más flexibilidad partiendo siempre de un entorno seguro.
-¿Además de leyes, qué se necesita para que despegue el sector? 
 -Invertir en tecnología. En este sentido, la Xunta está impulsando el sector con iniciativas que llevan aparejada inversión. El objetivo es que sirva de efecto tractor. De hecho, empresas como Indra o Babcock ya están en la carrera. Indra está creando un gran centro de datos. Se trata explotar esa información.
-¿De qué forma?
-Pocas aplicaciones están haciendo dinero, pero ya estamos aplicando el dron como herramienta en la mejora de la gestión de cultivos, de control del agua, de eficiencia energética... Donde habrá un mercado importante será en las inspecciones, por ejemplo de grandes construcciones de obra civil, como puentes o instalaciones de gas. Ahí habrá un nicho de negocio, igual que en acuicultura, cartografía..., las utilidades son casi infinitas, la clave es convertir esa utilidad en dinero.
-¿Cómo está Galicia en relación con el resto de España?
-En innovación, somos pioneros. Incluso podemos ser referentes a nivel internacional.
-¿Se atreve a vaticinar cuándo veremos las primeras aplicaciones reales de negocio?
-Es complicado. Si se cumplen los plazos previstos para que entre en vigor la ley europea, quizá en el 2020. De lo que sí estoy casi segura es de que arrancará con labores de inspección y grandes infraestructuras.

 

Faro de Vigo

La Xunta busca una empresa para gestionar el tráfico aéreo de la comunidad con drones

El proyecto será licitado por seis millones y prevé atraer "a una gran firma del sector" - El Consorcio Aeronáutico celebrará en marzo su segundo congreso

La Xunta prevé licitar antes de final de año un proyecto para la gestión del tráfico aéreo gallego con drones. Enmarcado en el plan Civil UAVs Initiative, contará con seis millones de euros y con él se prevé atraer a Galicia "a una gran empresa del sector", como explicó la directora de la Agencia Gallega de Innovación, Patricia Argerey, que participó ayer en Vigo en una jornada organizada por el Consorcio Aeronáutico Gallego (CAG).
La licitación es una de las dos que restan por ser publicadas -ya se anunciaron varias licitaciones de soluciones tecnológicas por 17,3 millones- y la más abultada en cuanto a presupuesto. Según la Xunta el tema de la gestión del espacio aéreo es uno de los "problemas más críticos de los UAVs en la actualidad". Con ello se buscará como hacer convivir a los aviones tripulados con los no tripulados, coordinando las zonas de vuelvo y garantizando la seguridad. "Por las características va a haber pocas empresas que cumplan esos requisitos", explicaron fuentes del sector, en relación a la participación de una gran empresa o un consorcio, como ya sucede con Indra y Babcock en el polo situado en Rozas. 

La noticia surgió durante la jornada técnica organizada por el CAG, en la que también participó el Instituto Tecnológico de Galicia (ITG) y el Centro Avanzado de Tecnologías Aeroespaciales (FADA-CATEC).
El presidente del CAG, Enrique Mallón, explicó que la jornada nace de la necesidad de "visibilizar los programas existentes en Galicia relacionados con las tecnologías UAVs" y anunció la "plena confianza" del consorcio "en el potencial de las empresas del tejido industrial gallego".
Tras la clausura de la jornada el CAG celebró su asamblea general, en la que se acordó la celebración el próximo 21 de marzo en Vigo del II Congreso Internacional Aeronáutico y Espacial de Galicia.

La Voz de Galicia

El sector gallego de drones sufre las primeras bajas por falta de actividad

El bum de operadores choca con las restricciones de vuelo de la regulación en vigor

En apenas dos años, el sector dedicado a la aviación no tripulada en Galicia ha pasado de contar con 14 operadores (en el año 2015) a cerrar el 2017 con 185 empresas autorizadas por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA). Se reparten así: 88 en A Coruña, 60 en Pontevedra, 21 en Lugo y 16 en Ourense. Podrían incluso ser más, si no fuera porque al menos una decena se han dado de baja a lo largo de este año por falta de actividad, según datos de la propia AESA.
El problema es que la industria de los drones en España y en Galicia sigue a la espera de que se apruebe definitivamente el real decreto que regulará la actividad de este sector. El último borrador del texto legal fue aceptado el 27 de octubre del 2016. Desde entonces, el clamor de fabricantes y operadores se ha convertido en una suerte de grito de auxilio, porque la normativa que está en vigor desde octubre del 2014 es provisional y muy restrictiva, según Aerpas, la asociación de usuarios de drones más grande de España.
Con la actual normativa, ningún dron puede volar por encima de los 120 metros, por la noche o sobre ciudades o aglomeraciones al aire libre, ni a menos de 8 kilómetros de un aeropuerto.
¿De qué viven los 185 operadores registrados en la comunidad? En Galicia, casi la totalidad se dedican a tres ámbitos de actuación: fotografía, vídeo y levantamientos aéreos (topografía o fotogrametría). A gran distancia siguen otras actividades como observación y vigilancia aérea, emergencias, investigación, exploración o publicidad aérea.
Pero no hay trabajo para todos. Al menos no con la ley en vigor. ¿Qué negocio se puede hacer con estas fuertes restricciones? He ahí la cuestión y la clave de que algunos operadores (la mayoría registrados como autónomos) estén empezando tirar la toalla por falta de trabajo.
Los datos del resto revelan que dos de cada diez empresas todavía no han facturado nunca y que más de la mitad (un 53 %) realizan menos de diez trabajos al año o, lo que es lo mismo, ni uno al mes.
La ley se hace esperar
Fomento prometió que la nueva legislación estaría en vigor antes de finalizar el año. Ese texto supondrá un fuerte impulso para la industria, ya que, según el borrador, se podrán realizar operaciones sobre aglomeraciones de edificios en ciudades, pueblos o lugares habitados o reuniones de personas al aire libre con aeronaves cuya masa al despegue no exceda de 10 kilos. También posibilitará los vuelos nocturnos, con una autorización expresa de la AESA.
Dice el sector que el nuevo marco legal seguirá siendo restrictivo para los aparatos de más de 25 kilos, como los modelos Targus de Indra o los Lúa de Babcock, los drones estrella del aeródromo de Rozas, en donde la Xunta impulsa el CIAR (Centro de Investigación Aeroportada de Rozas). Estos aparatos requerirán autorización específica de la AESA para poder volar.

La multa más elevada impuesta por operar fuera de la ley asciende a 14.500 euros

Mediodía en Vigo. Dos policías locales obligan a un operador a poner en tierra un dron que sobrevolaba unos edificios en la avenida Hispanidad. Los agentes intervinieron por las llamadas de algunos vecinos, molestos por el ruido del aparato, que se paseaba ante sus ventanas. Estaba tomando imágenes del estado de las fachadas. Pero el piloto estaba infringiendo la ley.
Las multas a las que se exponen las empresas que se saltan la normativa en vigor están definidas en la Ley de Seguridad Aérea. Oscilan, en función de la gravedad, entre 60 y 225.000 euros (en el caso de personas o empresas que no realicen actividad comercial ni tengan conocimientos de aeronáutica) y entre 4.500 euros y 4,5 millones (para aquellas que sí realicen actividad comercial o tengan conocimientos aeronáuticos).
Desde la entrada en vigor de la normativa de uso de drones para actividades profesionales, en el 2014, y hasta este pasado agosto, AESA abrió 116 expedientes sancionadores. Este organismo, dependiente del Ministerio de Fomento, impuso en ese mismo período 99 multas, por un importe conjunto de más de 530.000 euros. La más alta fue de 14.500 euros y la más baja, de 300.
En su mayoría, las sanciones correspondieron a que no era un operador habilitado, no se cumplían los requisitos relativos a la aeronave o se sobrevolaban zonas no permitidas. Todos los drones deben llevar una placa de identificación.


 

Faro de Vigo

Los drones también vuelan entre la prohibición y la inseguridad

Algo similar a lo que ocurre con los patinetes eléctricos le sucede a los drones. Su proliferación obligó a tomar medidas urgentes para regularlos de forma temporal. Y, en ciudades con aeropuerto, como es el caso de Vigo, su utilización, siempre que se quiera respetar la Ley, quedó prohibida casi en su totalidad. Ni las aeronaves no tripuladas de profesionales, ni tampoco las de uso recreativo lo tienen fácil. Por un lado, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) prohibe que se levanten dentro del CTR de Peinador (la zona de control aéreo). En Vigo ocupa prácticamente todo el casco urbano. Pero AESA tampoco lo permite sobre zonas urbanas, playas, parques....

Noticiasdrone

Fomento prepara un mapa para la navegación de drones en España

Los drones se han convertido en poco tiempo en el juguete preferido de mucha gente y en la base del negocio de otra mucha, pero también empieza a ser una pesadilla para controladores y pilotos. En España, se ha disparado el número de compañías que operan este tipo de aeronaves no tripuladas, cada vez más utilizadas en actividades económicas (sector audiovisual y de ocio, infraestructuras, agricultura, logística…) En concreto, son ya 1.844 los operadores habilitados por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), es decir, se han multiplicado por 30 desde febrero de 2015.
Esta proliferación de drones ha llevado a Fomento a desarrollar una app con un mapa interactivo que recogerá las zonas del espacio aéreo nacional, así como aeródromos, donde está prohibido volar este tipo de aeronaves. “Estará listo para 2017 y el objetivo es que los usuarios de drones puedan consultar en este mapa si el lugar donde quieren hacer volar su dron está o no permitido, en función de si es espacio aéreo restringido”, explica a CincoDías Javier Fenol, responsable de Información Aeronáutica de Enaire.
La legislación española actual prohíbe el uso de estos aparatos en las inmediaciones de los aeropuertos, en un radio que varía entre los 8 y los 15 kilómetros en función básicamente del tamaño del mismo. Tampoco les permite volar sobre zonas urbanas y aglomeraciones de personas (playas, una manifestación, un concierto al aire libre, etc). Pero, como indica Fenol, muchas veces no es fácil para quien opera un dron saber si puede hacerlo o no en una determinada zona. “Actualmente ya tenemos en la web de Enaire un formulario de texto donde se puede obtener esa información, pero queremos hacerlo extremadamente fácil para el ciudadano”.
La iniciativa de Fomento, que utilizará tecnología de ESRI, uno de los principales proveedores mundiales de mapas interactivos, es bien acogida por la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA), pues como indica Susana Romero, secretaria de comunicación de esta organización y controladora en el Centro de Control de Santiago, los drones están empezando a afectar a la seguridad aérea. Y no lo dice de oídas. “Hace unos meses, un avión que estaba a punto de aterrizar en el aeropuerto de Santiago nos notificó que se le había cruzado un dron. Finalmente no pasó nada, pero el riesgo de accidente estuvo ahí”.
No es el único caso. Ni tampoco el problema es exclusivo de España. Un Airbus 320 de Lufthansa tuvo que esquivar tres drones durante la fase de aproximación al aeropuerto de Bilbao el pasado mayo. Los aparatos volaban a unos 900 metros dentro del espacio aéreo protegido. También en febrero otro dron estuvo a punto de provocar un accidente en un vuelo Barcelona-París, durante la maniobra de aterrizaje en el aeropuerto Charles de Gaulle, y otro avión de pasajeros estuvo a punto de impactar contra un dron en julio cuando se aproximaba al aeropuerto de Heathrow.
“Afortunadamente no ocurre todos los días, pero sí hay cada vez más incidentes de este tipo, y pensamos que es por desconocimiento de la normativa, no porque la gente quiera provocar intencionadamente un accidente. Por ello, cualquier iniciativa [como la de Enaire] que ayude a aclarar dónde puede o no volar un dron es buena, pues es clave que se conozca el riesgo que existe y se tome conciencia”, dice Romero, que advierte que un problema que hay es que los drones no llevan tecnología TCAS (sistema anticolisión de los aviones respecto a otras aeronaves), y eso impide que los controladores los veamos y que los aviones puedan detectarlos con sus radares. “Solo lo ven cuando se les echa encima, y puede ser tarde”. En su opinión, los drones “deben integrarse y acabarán haciéndolo en la información aeronáutica que se facilita a los aviones sobre todo aquello que pueden encontrarse en su ruta (una zona restringida puntualmente por una maniobra militar, por ejemplo) y que deben conocer”.
Nueva normativa
La futura normativa sobre drones en España plantea nuevos escenarios operacionales. Entre ellos, las operaciones en espacio aéreo controlado, aunque se requerirán requisitos de formación del personal y de los equipos, así como un estudio aeronáutico de seguridad coordinado con el proveedor de servicios de tránsito aéreo y la previa autorización de AESA. Igualmente, se contempla el sobrevuelo de zonas urbanas y aglomeraciones de personas, siempre que sea con un dron de menos de 10 kilos, a un máximo de 100 metros del piloto y de 120 metros de altura. Además de presentar un estudio de seguridad específico y la autorización de la agencia española citada.
Una portavoz de la AESA apunta un tercer escenario: las operaciones nocturnas y los vuelos más allá del alcance visual del piloto con aeronaves de más de 2 kilos. En ambos casos, precisa, será necesario un estudio de seguridad, la autorización de la agencia y que el aparato tenga unos requisitos técnicos concretos.

 

Faro de Vigo

Los drones que vienen en Galicia La aceleradora BFAero centra 54 proyectos que incluyen UAV bomberos, para servicios de paquetería, san...