El negocio de los drones se dispara en Galicia pese a la limitación para volar
El mercado ha pasado de 14 a 165 empresas operadoras en menos de dos años
Hace un par de años, operar con drones en Galicia era una actividad desconocida y minoritaria. Pero los aviones no tripulados, útiles tanto para un bombardeo como para un reportaje de boda, se han convertido en todo un negocio con grandes expectativas de crecimiento. Hay demanda en el mercado, y por eso no es de extrañar que la fabricación y el pilotaje de drones sea ya la actividad en la que están naciendo más empresas en toda Galicia.El tirón de la iniciativa público-privada representada por el CIAR (Centro de Investigación Aeroportada de Rozas) impulsado por la Xunta y sus socios Indra y Babcock (Inaer) ha tenido un efecto inmediato en la iniciativa emprendedora. En apenas dos años, este incipiente sector gallego ha pasado de contar con 14 operadores (año 2015) a sumar a estas alturas de agosto del 2017 un total de 165 empresas autorizadas por AESA, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea. Se reparten así: 79, en A Coruña; 53, en Pontevedra; 20, en Lugo y 13 en Ourense.
Según datos de la propia agencia, una parte muy importante de estas firmas han sido creadas por autónomos. Y aguantar el negocio no está resultando fácil, ya que, con el actual marco legal, la actividad está limitada a labores de producción audiovisual o cartografía. «Cualquier otra misión está expuesta a penalizaciones y multas que pueden superar los 220.000 euros», aclara la agencia.Esto se traduce en que, aunque Galicia cuenta con un sector preparado para sacar partido al negocio de los drones, actualmente su capacidad productiva está limitada a un 20 % del potencial.
Cielo abierto en otoño Los que consigan aguantar algo más de tiempo, hasta que la nueva regulación entre en vigor, tienen el cielo abierto. ¿Y esperar cuánto? El Ministerio de Fomento dice que ya falta muy poco. Se espera que este otoño quede aprobado en Consejo de Ministros el decreto por el que se regula la utilización civil de las aeronaves a control remoto.
Esta legislación, cuyo borrador se puede consultar en la web de Fomento, regula actividades hasta ahora prohibidas para los drones, como volar sobre áreas urbanas, de noche, e incluso con la plataforma fuera del alcance de la vista, siempre previa autorización por parte de la AESA y para aeronaves de menos de 10 kilos.
La Asociación Española de Compañías Aéreas, que trabaja en el primer libro blanco del sector avanza que con la nueva ley se abrirán puertas también a actividades de envío de paquetería y suministros, y a los aerotaxis autónomos que ya se están probando. «Es fundamental que se establezcan normas actualizadas, para asegurar la seguridad de las operaciones de los drones y del resto de usuarios del espacio aéreo», dice la patronal.A la espera de la ley, los operadores gallegos centran su actividad en misiones relacionadas con la fotografía, la topografía y la filmación aérea (ocupan el 40 % de los trabajos desarrollados). La observación y la vigilancia se llevan el 13,28 % del mercado profesional, seguidas de las tareas de investigación y desarrollo (11,57 %), las de emergencia y salvamento (10,11 %) y las de investigación y reconocimiento instrumental(8 %).
Cielo abierto en otoño Los que consigan aguantar algo más de tiempo, hasta que la nueva regulación entre en vigor, tienen el cielo abierto. ¿Y esperar cuánto? El Ministerio de Fomento dice que ya falta muy poco. Se espera que este otoño quede aprobado en Consejo de Ministros el decreto por el que se regula la utilización civil de las aeronaves a control remoto.
Esta legislación, cuyo borrador se puede consultar en la web de Fomento, regula actividades hasta ahora prohibidas para los drones, como volar sobre áreas urbanas, de noche, e incluso con la plataforma fuera del alcance de la vista, siempre previa autorización por parte de la AESA y para aeronaves de menos de 10 kilos.
La Asociación Española de Compañías Aéreas, que trabaja en el primer libro blanco del sector avanza que con la nueva ley se abrirán puertas también a actividades de envío de paquetería y suministros, y a los aerotaxis autónomos que ya se están probando. «Es fundamental que se establezcan normas actualizadas, para asegurar la seguridad de las operaciones de los drones y del resto de usuarios del espacio aéreo», dice la patronal.A la espera de la ley, los operadores gallegos centran su actividad en misiones relacionadas con la fotografía, la topografía y la filmación aérea (ocupan el 40 % de los trabajos desarrollados). La observación y la vigilancia se llevan el 13,28 % del mercado profesional, seguidas de las tareas de investigación y desarrollo (11,57 %), las de emergencia y salvamento (10,11 %) y las de investigación y reconocimiento instrumental(8 %).
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